lunes, 2 de enero de 2006

Hombre tonto

Descubrir sentimientos tan distintos en un mismo tiempo. La noche y el día, el mar y el fuego, el llanto de una niña y el canto de un ave.
Cuando tenemos todo lo que necesitamos para ser felices, nos olvidamos de las cosas simples que nos llevaron por ese camino, y es por eso que al perder la mística de todas esas emociones se nos hace complicado comprender la suave brisa en una tarde de otoño, o el solo hecho de mirar a través de una ventana mientras la lluvia apenas te rocía y el sonido de los árboles acompaña una triste melodía. El sentarse en una plaza a esperar que algo ocurra o cerrar los ojos en medio de la soledad y escuchar las agujas de algún reloj vecino.
Todos estos sentimientos se repiten día tras día y no somos capaces de aprovecharlos, por no querer ver que nuestra existencia se basa en algo tan simple como eso, o solo por estar ocupado en algo que creemos más importante para nuestras vidas.

Detenete. Abrí los ojos y escuchá. Ahora cerralos y observá, vas a darte cuenta como todo es mucho más simple de lo que parece.

La felicidad y la tristeza, el placer y el dolor. Ponele el nombre que quieras.
Para mi, la vida y la muerte pasa por delante de nuestros propios ojos y no somos capaces de darnos cuenta quien es quien.


Mudo, ciego, necio, hombre tonto
Cuando abras los ojos muy tarde Será...

No hay comentarios.: