Me desperté una noche con algo para decir. Y soñé algo así...
Ella lloraba, mientras yo la veía y no hacia nada. Después de unos minutos se calmó, entonces me acerqué y le ofrecí un pañuelo. Me dijo gracias, me miró y empezó a hablar. Habló durante horas, parecía entenderle a la perfección.
Se hizo tarde, la acompañé hasta su casa y la despedí. Antes de irme ella me miro a los ojos, yo la miré, nos miramos en silencio, me abrazó muy fuerte durante un buen rato y entonces me dijo adiós.
Hoy, despierto. No recuerdo de que hablamos, tampoco me acuerdo de su rostro y mucho menos de su nombre.
A decir verdad, nunca supe quien era y que me dijo. Nunca supe el porque de sus lagrimas, de las miradas y los abrazos, porque me acerqué a consolarla, porque me despidió. Ahora no recuerdo quien soy, donde estoy. Creo que nada de esto fue un sueño.
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