Me pregunté cuales habían sido los últimos pensamientos de Mozart, mientras agonizaba componiendo su "Misa de Requiem en D menor" y le dictaba la linea de trombones y trompetas a Salieri. Me pregunté tanto tiempo cuales habrían sido esas ultimas palabras que este celebre compositor había elegido entre tantas. Una avalancha de sensaciones ambiguas y una conexión que, por nula, carecía de todo interés extra-musical y lo hacía, a su vez, mucho mas interesante y vulgar.
Me pregunté, casi por obligación, si había sido el comienzo o el fin de la música. Me pregunté. Y una madrugada somnolienta en la que mi yo interno contaba las horas pidiendo permiso, una madrugada dejé de preguntarme y me respondí la única frase que Mozart tenía en su cabeza segundos antes de su muerte...
"Permaneced bajo la luz eterna"
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