domingo, 15 de enero de 2006

Persecuciones

Salgo a caminar sin destino alguno y de pronto alguien comienza a seguirme, apenas me doy cuenta miro cuidadosamente detrás mió y procedo a dejarlo pasar.
Ahí es cuando decido seguirlo yo. El sujeto, de unos 26 años, es de estatura media, muy pobre físicamente, de aspecto vago y apariencia endeble.
Su forma de caminar y su vestimenta dejaban ver que había algo interesante en él, entonces resuelvo abandonar mi viaje y continúo con la persecución.
Durante las primeras cuadras solo noté el apuro en su andar y su mirada, que aunque no decía mucho, lo mostraba intrigado y preocupado. Algo nervioso diría yo.
A las dos cuadras, conciente de mi intención, alcancé a ver que en su mano derecha ocultaba algo, comencé a preocuparme pero nunca abandoné mi seguimiento. El hombre se arregló la camisa y metió las manos en los bolsillos queriendo guardar algo, luego siguió caminando.
A la cuadra, siempre sobre la misma calle, sacó (nunca supe de donde) las pocas hojas de un diario viejo, armó con él un rollo y comenzó a golpearlo contra las paredes de las casas por las que transitaba. (Ese gesto lo mostraba inquieto, ansioso y por sobre todo demasiado nervioso). Al rato hizo un bollo con el mismo y lo tiró. Cuando concluyo en averiguar mas acerca del sujeto, el mismo se detiene inesperadamente, yo naturalmente me paro unos centímetros detrás de él, entonces se da vuelta y me mira fijo. Sus ojos despiadados parecían querer intimidar mis sospechas pero por otra parte su mirada no tenia la suficiente frialdad como para que renunciase a mi bajeza. Pronto apaga su mirada, se da media vuelta y se marcha en sentido contrario.
Yo sigo caminando hasta llegar a la esquina donde me doy cuenta que una mujer venia siguiéndome hace ya 5 calles, para ese entonces había olvidado el destino de mi viaje, luego me detengo a mirar el nombre de la calle y ahí recordé que nunca tuve rumbo alguno.

A lo largo de mi vida, me han seguido muchas veces, varias de ellas han terminado solo en fracasos, al darme cuenta del episodio en el que me veo victima. También he seguido a muchas personas, y a cada una con un fin distinto, ya sea interés, obsesión, admiración, belleza, engaño, frustración, etc. Pero todas con una misma motivación.
En cierta forma, todos seguimos a todos. Constantemente estamos persiguiendo gente a tal punto que uno nunca sabe cuando deja de seguir a alguien y empieza a perseguir a otro o si esta siguiendo a varias personas al mismo tiempo. Quizá creemos que estamos siguiendo a un sujeto pero en realidad es aquel hombre el que nos esta siguiendo.
Tal vez pensamos que no nos encontramos siguiendo a nadie, pero inconscientemente formamos parte de la persecución. Después de todo de eso se trata nuestras vidas. Persecuciones. Y es que nadie se dirige a ninguna parte, todos los caminos están cerrados y nuestro destino vaya a saber uno en manos de quien se encuentra.

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